TECNOLOGÍA

Y usted, ¿es profesor o maestro?

Jóvenes Corresponsales by IBEC

Nuestro Joven Corresponsal Andrés Zumba Quesada estudiante de la Academia Naval Almirante Illingworth nos detalla a continuación los factores que conforman a un docente.  

Muchos problemas de rendimiento presentan los jóvenes para aprender, lo cual se debe a muchos factores. Uno de esos factores, y se podría uno muy trascendente, es la forma con la cual el docente imparte la clase. Existen profesores que piensan que su trabajo es situarse frente a un grupo de jóvenes y transmitirles su vasto conocimiento sin importar si el alumno llega al entendimiento. Pero hay profesores que se preocupan por aplicar estrategias que permitan crear una conexión con el estudiante y además los incentive a buscar el conocimiento por sí mismos, estos son llamados “maestros”. Por tal razón, en la Academia Naval Almirante Illingworth existe un mensaje plasmada sobre la pared de un aula, el cual dice: “El profesor enseña por tarea. El maestro, por amor: el primero lo hace por ciencia y el segundo agrega el corazón”.

Maestros no son todos, sólo quienes aman incentivar a sus estudiantes a obtenerlo, a ser autodidactas; así lo afirmó John Milton Gregory[1]. El papel del maestro no es impartir conocimiento sino motivar el autoaprendizaje en sus alumnos. Buen maestro es quien cultiva en sus pupilos la indagación, en la cual se refleja el proceso de aprendizaje según Abraham Maslow[2]: incompetencia inconsciente, incompetencia consciente, competencia consciente, competencia inconsciente.

Hendricks, Howard (2003)[3] aseveró: “Mi interés en enseñar es mucho más que profesional. Es también intensamente personal, y en realidad es una pasión, porque la única razón por la cual hoy tengo un ministerio es que Dios puso en mi camino a un maestro entregado”. El Dr. Howard Hendricks, en su libro “Enseñando para cambiar vidas”, establece los principales principios para enseñar como un maestro y no como un profesor, llamándose estos “Las Siete Leyes del Maestro”.

Ø    Ley del Maestro: Un maestro busca crecer cada día de su vida, busca mejorar su comprensión del conocimiento bíblico. El maestro debe considerarse como un estudiante entre sus estudiantes ya que también se encuentra en proceso de desarrollo y jamás llegará a abarcar todo conocimiento, siendo un ser agnóstico. Hendricks se fundamenta en un versículo de la Biblia, Lucas 2:52: “Y Jesús crecía en sabiduría y en estatura, en gracia para con Dios y los hombres”.

Ø    Ley de la Actividad: Hendricks sostiene una relación entre aprendizaje y participación, así como también entre propósito y calidad. Para cambiar la vida de los alumnos, ellos deben interactuar en clase, deben hacer para entender y para moldear sus caminos. Porque mayor significado tiene el conocimiento aplicado durante toda la vida, que la información adquirida tan sólo para plasmarla en un papel de examen. El maestro debe planificar y establecer el propósito por el cual se dirigirá ante el salón de clase cada día. Porque con propósito surgen los resultados, asevera Howard.

Ø    Ley de la Comunicación: Se basa en construir puentes alumno-docente. Un maestro tiene que explorar la forma de influir en sus estudiantes, es decir, que para intervenir en un cambio positivo de sus aprendices tiene que ingresar al mundo de ellos; es sumamente alentador que el docente posea características en común a sus alumnos, lo cual le permitirá sembrar la semilla en ellos mediante la comunicación.

Ø    Ley del corazón: Desde el contexto bíblico, la palabra corazón involucra intelecto, sentimientos y fuerzas de voluntad, por tal razón el teólogo Hendricks acredita la transmisión del conocimiento de la manera corazón a corazón y no de cerebro a cerebro. La enseñanza consiste en que el alumno aprenda, si no es así, el profesor no ha cumplido con su trabajo. Y respecto a lo aprendido y al cambio que ha provocado en su alumno, se mide la eficacia de su enseñanza, ya que ha cumplido con su propósito.

 El Dr. Hendricks incluye dos leyes más: de la motivación y la preparación. No son menos importantes, pero es necesario recalcar cómo este maestro cristiano impacta sobre sus alumnos. Entonces él nos ofrece tres tácticas para influenciar en la vida de cada uno de ellos: Conocer de manera personal a sus alumnos, conseguir la atención de ellos para ser escuchado y generar un ambiente común donde el docente dé a conocer las debilidades que también presentó como estudiante. Estas Siete Leyes del Maestro se convierten en la barrera que distingue entre impartir y enseñar, entre hablar y comunicar, entre ser profesor y ser maestro.

Referencia bibliográfica:

Hendricks, Howard (2003). Enseñando para cambiar vidas. Miami: Editorial UNILIT.



[1] Gregory John Milton, miembro de la Asociación de Profesores de Michigan, fundador de Michigan Journal of Education, Superintendente de Instrucción Pública de Michigan.

[2] Profesor de Psicología en la universidad de Brooklyn, en la Universidad de Columbia y en Nueva Escuela para la Investigación Social.

[3] Howard Hendricks, Professor en Dallas Theological Seminary.

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