Memorias reducidas a siluetas

Una noche en Carolina del Sur, un viejo sabio escribió: La encáustica o arte de tallado en cera es una antigua técnica de pintura utilizada por los romanos en siglos pasados. Era de uso cotidiano durante los siglos VI y VII, hasta su decadencia en años posteriores, resurgimiento en la Edad Media y apogeo durante el Renacimiento Florentino.

Los faraones (antiguos reyes de Egipto) también eran tallados en marfil, bronce o en piedra. Tal arte era considerado como iconografía pura, cuyos moldes eran el soporte de personajes con relevancia política o histórica. A partir de  variadas piezas arqueológicas, el mundo contemporáneo tiene una historia pasada bastante estructurada, bajo un orden caprichoso y manipulable, pero metódico. 

Sin embargo, los avances en tecnología y robótica no han opacado la utilización de estas técnicas artísticas de origen rudimentario. Inclusive, pensó, de los famosos pudieran hacer figuras esplendorosas de humanoides o muñecas inflables, en el caso de las 'celebridades' femeninas pero, acaso, tendrían que pagarles derechos de autor a los vivos y exhumar los restos fotográficos y archivísticos de los muertos para empezar con su difusión a gran escala. Además, están los precios, el tiempo, y otras tantas evasivas.

En plena época postmoderna, el tallado en cera recobra fuerza como un arte más estético que de validez histórica, lamentó el nonagenario. Así, en el museo Madame Tussauds de Londres se exponen más de 300 figuras de personajes históricos, entre ellos: científicos, literatos, políticos, artistas; y de otros contemporáneos como actrices y actores de Hollywood, referentes del deporte, de la música, moda, política.

En la Era Tecnológica, personajes como Mark Zuckerberg, el creador de Facebook (red social que hasta fines del 2013 alcanzó los 1.230 millones de usuarios), tiene ya su gemelo elaborado en cera, que fue expuesto por adelantado en el  nuevo museo Madame Tussauds que se instalará en San Francisco en junio de 2014. Después de todo, son dioses de esta nueva era y su cetro es el poder tecnológico, tardó en asimilar el anciano.

Entre estos últimos íconos “a la fuerza” están personajes como Justin Bieber, cuya exhibición en museos internacionales llama a la vacilación. ¿Qué quiere inmortalizar la generación del siglo XXI? Porque las estatuas de cera permiten evocar al personaje en cuestión, apreciar sus rasgos externos: el rostro barnizado, un porte similar al real, etc., pero también sirven para recordar sus aportes a la humanidad o al menos a su propia conciencia.

Pero todos son ícono para alguien. Madonna, el papa Francisco, el sorprendente Jim Carrey, Hugo Chávez y hasta Hitler. Jesucristo también tiene millones de réplicas de cera, lo que evidencia que la divinidad también es considerada como ícono, quizá el más antiguo por ser la materialización de las creencias humanas, el apoyo de lo que se conoce como fe.

-Al resto de los mortales también le gustaría tener una evidencia de su paso por el mundo-, el sabio balbuceó en la madrugada. -Aunque sean genios pobres, feos bondadosos o ilustres de ficción. Como Einstein, cuya genialidad se vació en una estructura de cera que los visitantes del museo, ahora, aprecian con asombro-.

Como ignorando “la nube”, como creyendo en la inmortalidad, antes de dormir, pidió: “Háganme una figura de cera, e inyécteme una dosis de humanidad, para ser recordado, para no morir jamás", y se fue con la mirada puesta en el sol del último diciembre.

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Author: Editor
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