EDUCACIÓN

¿LA FELICIDAD DEL PLANETA SE PUEDE MEDIR?

El NEF, fundado por los líderes de La Otra Cumbre Económica (TOES), ha dado acceso a reportes y análisis mundiales desde 1986, cuya meta primordial es la promoción de soluciones innovadoras para optimizar la calidad de vida de los habitantes del mundo.
El IPF (Índice del Planeta Feliz) es un índice alternativo de desarrollo, bienestar humano y ambiental que se basa en el bienestar, la expectativa de vida y la huella ecológica para determinar el desarrollo de cada país. Su primera publicación fue en el año 2006 y las dos siguientes en los años 2009 y 2012. 
Además, este índice se complementa con el estudio del PIB y el IDH para que aspectos como la sostenibilidad y la solvencia económica sean tomadas en cuenta. Sin embargo, en ocasiones se considera inapropiado utilizar el PIB en este tipo de análisis ya que se busca mostrar el nivel de felicidad de las personas, más no financieros. A todo esto, el NEF responde: “El índice del plantea feliz regresa a la visión básica de la economía: lo que metemos (recursos) y lo que sale (vidas humanas de diferente duración y estado)”.
Las crisis económicas y la creciente desigualdad acompañados de injusticias provocan momentos de incertidumbre que amenazan la integridad de varios países. Y no sólo estos son los afectados, sino que el planeta en general también debe afrontar las consecuencias de estos actos con efectos como el cambio climático y el agotamiento de recursos clave para su sobrevivencia, entre otros. Es por esto que HPI reconoce a los que sí se han preocupado, los que sí han sido capaces de marcar la diferencia, al igual que invita seriamente a aquellos que tienen la posibilidad de hacerlo. 
La “Escalera de la Vida” fue el instrumento con el que se evaluó el bienestar en la Encuesta Mundial de la Agencia Gallup. En esta indagación se pidió a los encuestados elegir en que escalón se encontraban siendo cero “la peor condición de la vida” y la diez “la mejor vida posible”. Aparte, la esperanza de vida se tomó como  índice de salud general. 
Con respecto a la Huella Ecológica, esta es un indicador de sostenibilidad que integra el conjunto de impactos que ejerce una comunidad humana sobre su entorno.  Para su cálculo se estima la cantidad de tierra necesaria para satisfacer el consumo de la sociedad como por ejemplo en el alimento y productos básicos. Asimismo, se toma en consideración el área ocupada por las construcciones y la superficie necesaria para absorber las emisiones de CO2.

Desgraciadamente, el tercer informe mundial de HPI revela que el mundo sigue siendo un lugar triste, en el que 151 países con altos y bajos niveles de desarrollo enfrentan desafíos en su recorrido para alcanzar el bienestar sustentable. 
En la publicación del 2012 un dato digno de resaltar fue que de los diez primeros lugares, nueve países  pertenecen a  Latinoamérica y el Caribe ubicándose así: Costa Rica en el primer puesto, Colombia (3), Belice (4), El Salvador (5), Jamaica (6), Panamá (7), Nicaragua (8), Venezuela (9) y Guatemala (10). Cabe recalcar que Ecuador está en el lugar número 23. Y es así como se hace referencia a la frase: “no es más feliz el que más tiene, sino el que menos necesita”.
En el otro lado de la balanza, están los países industriales que aparecen en los peores puestos, dato que no sorprenderá a muchos ya que sabemos que tener éxito en el campo de la industria significa hacer uso de muchos recursos naturales y por consecuente, hacer daño al medio ambiente, hecho que les suma puntos en la Huella Ecológica. Un claro modelo es Estados Unidos de América, que ocupa el lugar 105, debido principalmente a que su huella ecológica  en 2008 era de 7.2 gramos por hectárea. Y en caso de que todos los habitantes del planeta viviéramos de la misma manera que los estadounidenses en ese año, necesitaríamos el cuádruple de planetas para sustentarnos. 
Y como era de esperarse por su baja esperanza de vida y bienestar, siete países de África se posicionan en el fondo de la tabla, siendo Botsuana el último con 22.5 puntos. 
En sí, este índice nos alerta de la necesidad de nuevas medidas de progreso, pues nuestro planeta en general sigue siendo “triste” y esto indica que la producción de vidas largas y felices para las poblaciones no se está efectuando correctamente. Por ello,  las naciones deberían buscar maneras alternativas de mejorar sus condiciones, pues de ello depende la tan anhelada felicidad que cada persona en el mundo merece. 

Katherine Priscila Beltrán 
Cardenal Spellman Femenino
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Author: IBEC - NEWS
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