EDUCACIÓN

Conocer sin fronteras es aprender en sociedad

El cuento de la educación inclusiva es posible. Esa historia donde la trama agrupa a cada individuo sin discriminarlo por su situación social, económica, étnica, cultural o religiosa; que requiere ser elaborada por un libretista global cuya formación le impida hacer distinción entre uno y otro ser, porque comprende que la diversidad de capacidades y habilidades necesitan ser satisfechas mediante un modelo educativo integral, no polarizado.

El Ministerio de Inclusión Económica y Social (MIES) trabaja en proyectos escolares con base a políticas que fomentan el buen vivir de los (as) ecuatorianos (as), siguiendo los principios de: Inclusión, igualdad, universalidad, integralidad y corresponsabilidad. Estas son iniciativas óptimas para el desarrollo que se necesita. No un crecimiento desproporcionado, desde una o dos puntas de la figura sino una evolución equilibrada que convoque al progreso social.

El aprendizaje cooperativo es fundamental, entendiendo que: "Trabajar en equipo (…) es una elección voluntaria que surge al construir lazos de confianza basados en la vulnerabilidad humana de los integrantes del equipo ante sus errores, temores, y dificultades", como manifiesta Patrick Lencioni, escritor norteamericano.

En cualquier ámbito, el trabajo individual se enriquece hasta que recibe el aporte externo. Porque existe una diferencia abismal entre trabajo individual, trabajo competitivo y trabajo cooperativo. Básicamente, el primero conduce al segundo, pues, quien solitario trabaja prescinde de las cualidades del resto. El trabajo competitivo es esclavitud pura del ser humano que, en esencia es un ser social, como diría Aristóteles.

El concepto de 'inclusiva' también agrupa a los niños con necesidades educativas especiales, lo cual no significa que no tengan derecho a recibir educación de calidad. La diferencia está la diversidad. Las discrepancias de status solo fragmentan los colectivos y los convierten en burbujas individualizadas, herméticas e inaccesibles. El conocimiento no tiene un fin egoísta sino que es un campo abierto que emana sabiduría a raudales.

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Author: Editor
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