EDUCACIÓN

Tu cabello negro, teñido como la soledad

Palabras necias, fuertes aplausos entre las fieras del cielo y tu ronca voz, ¿Acaso has cambiado tu sonrisa por velas?, demasiada interferencia en aquel espejo de almas volantes que, felices de correr tras una mariposa sueñan con tenerte aquí algún día.

La radio encendida por la falta de decisión, tu cama distendida por el falso maquillaje que usas, ¿Nunca nadie te dijo que es una gran mentira, que lo hermoso está en el interior? Quizás con las luces apagadas sea mucho mejor.

¿Así que piensas volver? Te atreviste a comparar el cielo del infierno, la brisa con la arena, probablemente el cordón umbilical que te aprisiona necesita que ames, que sueñes, que te ames y que te sueñes.

Las falsas promesas y las palabras que nunca volverán quema tu piel con el más vil de los dolores, toda la confusión que aquello te dejó tatuado en tinta negra, tatuado en tinta negra, se desvanece con la confianza, la confianza igual a sufrimiento.

¿Para qué caminar? Todo lo extraño lleno de dolor, todas las paredes encerradas dentro de una prisión, no se puede comprar el aliento de cambio, pero podemos soplarlo, nuestros soplos, nuestras miradas, nuestra soledad, nuestra demencia.

 ¿Acaso no te das cuenta? Solo somos fantasmas nadando en un charco, almas traslúcidas que rejuvenecen con cada beso, el beso de la muerte.

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Author: Editor
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